Mujer dormida

Mujer dormida

¿Dormida? ¿Hecha cuajado río o luna? ¿Fuera de ti, pálida voz de la tierra? ¿Labio de mármol que oscuro anhelo calla? No oso acercar manos que tiemblan a la desnuda y yerma saudade de tu cuerpo. Bajo las pestañas no sé qué cabalgadas; qué perfecci6n de bosques y senderos; qué bueyes con cuernos de laurel adornados con pardas muchachas en los lomos florecidas. O nada, o sólo el negro sueño, olvido; dos profundos pozos sin eco y sin llegada, tu frente sin huella un mar de nieve, el corazón como una estrella acostumbrada. Y el blanco amor que te cubre, nube, granizo es ya, que te conserva, nítida, como una paloma posada más allá del arrullo. Lejos de ti; amarte, verte de lejos; la cabellera, mortaja de tu sueño. En soledad, sin hombres y sin dioses. Grises peñascos; mazorcas huecas; hiedra.

De “Anillos de agua”