Cante mi mundo de amor, tan dulcemente, que el viento frío sienta su dolor de nieve dura en mi aliento. Corona de aire ofrecido, río de calor cedido al olvido; a un amante sueño, exacto. ¡Mundo! Mundo mío -tuyo-, ya profundo en ¡ay! de cierzo distante.
Palma sedienta, jacinto asido. Cantar a un día turbado -solo aún-, distinto, con su muerte todavía. Rama de espacio celoso, rumbo huído, riguroso. Muro, flor, herida: ¡suelo deshallado! Único. Sola. Mi fe con su tiempo, aureola de mundo solo, en tu cielo.
Brizna alta. Universo. Río. Tu cielo, tu cielo, fuente unida, ya sin vacío. Eterno, eterna, luciente. Que nadie toque tu rosa de sonido, angustiosa ayer, sin vida. Aire amado, crecido: escúchame hoy -alma viva- cantar en la calma, en desierto enamorado.