A Luis J. Morganti
Mi pasión tiene la forma de un río apresado por el desierto, como por una noche penetrante, inmóvil.
Amor es abrir la arena con narcisos. (Dejen mi rostro apoyado en el agua hasta que se me enfríe la voz, solitariamente.) Deseo una corona abandonada por su cuello, besar el aire de su cabello hasta llenarme de vacío De otra vida.
Nadie sabe hasta dónde llega el destierro; que hace la tarde con un clavel, con un día caído de mi mejilla.
el cielo es cielo, y yo estoy tan lejos, como una lanza junto a una cota empañada por los arroyos de la noche. Ay, en un costado de la tierra, con un nombre sordo, mojándome el cuerpo distraído.
Gualeguaychú, abril de 1937