Quisiera llegar por su boca...

Quisiera llegar por su boca…

Quisiera llegar por su boca, como por un pueblo desierto, al centro de su cuerpo; quisiera despojarme del horizonte, de un escorpión azul alejado del día; quisiera volver a ser otra mañana junto a un caballo con cola de pescado. Pero no; cuando se me queda el corazón por la piel distraído, igual que una tierra sorda, inmensa, me siento desamparado porque nunca le ha de llegar la muerte, porque su pelo ya no se humedecerá dentro de mis ojos.

A veces quisiera apagar su río amarillo, su vida pegada como una hoja en mi sed. ¡Nada! Quisera dormir con una mano sobre su seno.