La rosa temblorosa se desprendió del tallo, y la arrastró la brisa sobre las aguas turbias del pantano.
Una onda fugitiva le abrió su seno amargo y estrechando a la rosa temblorosa la deshizo en sus brazos.
Flotaron sobre el agua las hojas como miembros mutilados y confundidas con el lodo negro negras, aún más que el lodo, se tornaron,
pero en las noches puras y serenas se sentía vagar en el espacio un leve olor de rosa sobre las aguas turbias del pantano.