Qué buscas por el río entre los blancos álamos, oh, amor, oh, amor de manos de jacinto? ¿Qué buscas esta tarde de setiembre? ¿Qué agradable misterio halaga tus sentidos inefables? En los cañaverales juega el viento desnudo como un niño en la orilla del río. Las espinosas zarzas forman sombrías grutas goteantes de rocío. Yo persigo tu sombra invisible;
vivo preso en tu aire; consumido en los salvajes arenales que el sol quema implacable. Di, ¿qué buscas en las grutas espinosas a la orilla de los ríos? Mientras sigo tus pasos, la tierra es para mí como un vapor de plata; los guijarros del cauce del arroyo me abrasan sin piedad los pies desnudos. ¿Cómo pasaste por aquí, cómo pasaste sin lastimar tus pies, oh, amor desnudo?