Es extraño despertarse a veces en plena noche. En pleno sueño alguien toca la puerta y en la extraordinaria ciudad de medianoche de medio-sueño de medio-recuerdo las puertas de los zaguanes retumban con estrépito de calle en calle
Quién es ese visitante nocturno de rostro desconocido, qué viene a buscar, qué espía. Es un mendigo que pide pan y albergue es un ladrón, es un pájaro, es un reflejo de nosotros mismos en el hielo. Quién vuelve de un abismo de transparencia e intenta volver a entrar en nosotros.
Él se da cuenta que hemos cambiado que la llave ya no puede abrir la cerradura de la puerta misteriosa de los cuerpos. Aunque sólo hayan pasado segundos desde que nos dejó en el momento inquietante en que se apaga la luz
¿Qué sucede entonces? ¿Dónde deambula? ¿Sufre? ¿Es ése el origen de los fantasmas? ¿El origen de los sueños? ¿El nacimiento de los recuerdos?
No toques nunca a mi puerta visitante. No hay sitio en mi casa ni en mi corazón. Para las antiguas imágenes de mí mismo tal vez me reconozcas. Yo no sabría ya reconocerte.
Versión de Jorge Fernández