Te irás cuando quieras El lecho se ciñe y se afloja con las delicias igual que un corsé de terciopelo negro Y el insecto resplandeciente se posa sobra la almohada Para estallar y entonces reunirse con lo oscuro El oleaje llega martillando y se calla Samoa la bella duerme entre algodones Conejar ¿qué haces con las banderas? las arrastras por el fango A la buena de Dios y en lo profundo de todo fango El naufragio se acentúa bajo los párpados Relato y describo el sueño Recojo los envases de la noche y los ordeno sobre el estante El ramaje del pájaro de madera se confunde con la irrupción de los tapones en forma de mirada Nada de volver allí nada de morir allí la alegría desborda Un invitado de más a la mesa redonda en el claro verde esmeralda del bosque con yelmos resonantes cerca de un montón de espadas y armaduras abolladas Nervio a modo de amorosa lámpara apagada al fin del día Yo duermo
De “Corps et biens” Versión de Aldo Pellegrini