Estoy herido por un ser y sé que su herida es hermana de la mía. Sólo puedo esperar y subsistir sin cuidarlo pues yo soy su veneno. No podremos ya nunca liberarnos de una amenaza absurda que nos une. Yo soy amor y hago surgir su odio, y si yo fuera odio él también lo sería. Con este malvivir tengo que contentarme y buscar mi socorro en las palabras, esperar, esperar y guardar mi tristeza como un impedimento a mi ardiente suicidio. De “Los venenos deleitados” Versión de Enrique Moreno Castillo