La mano se extiende...

La mano se extiende…

La mano se extiende, pero a mitad de camino a detiene una imagen. Y se marcha entonces con ella, no para poseerla sino tan sólo para entrar en su juego. La mano ha comenzado a enamorarse en el camino y así la posesión y el don se le escapan. La mano ha cambiado su destino por un vuelo que no es el vuelo del pájaro, sino un abandono a las mareas que no tienen costa o a los desequilibrios de una sabiduría diferente. La mano ha renunciado a su objeto y ha adquirido el valor de su distracción. La mano ha renunciado a salvarse.