Cuando se ha puesto una vez el pie del otro lado y se puede sin embargo volver, ya nunca más se pisará como antes y poco a poco se irá pisando de este lado el otro lado.
Es el aprendizaje que se convierte en lo aprendido, el pleno aprendizaje que después no se resigna a que todo lo demás, sobre todo el amor, no haga lo mismo.
El otro lado es el mayor contagio. Hasta los mismos ojos cambian de color y adquieren el tono transparente de las fábulas.