Voy a alargar caminos de caricia, con algo de dulzura entre los dientes y un garabato tibio en los cabellos, para que el poco sueño que aún nos queda no se nos caiga.
Voy a alumbrar tu rostro mientras duermes y mirarlo al revés, donde no duerme.
Voy a juntar raíces por el aire, catálogos de nieves que no caen y sitios para párpados.
Voy a tomar al hombre por el centro y tirarlo a rodar, a ver si llega.
Voy a tomarme a mí, ya me he tomado, para enlazar de nuevo los cristales con un redondo material sin tiempo.
Voy a cortar las puntas de la vida como unas uñas demasiado largas.