Y anduve tu cuerpo tierno como el retoño del alba
a caballo lo anduve de un falsete a otro
de sol a lluvia de arroyo a tarde a pie
como quien busca un cabrito perdido como quien come pitayas ensangrentadas lo anduve
así en esa noche en que alborotada te elevabas del maizal como güilota al tronar de mi escopeta.