no sabiendo, y dado que vuelve con su ortiga arrodillada en un ojo, que allá, tras esto o aquello (oficinas, candelabros, british english), lejano pero aquí naciente, el mar: y no sabiendo -ni mucho menos, ahora que escucha recostado en un hombro: La traviata, el son cubano, su bolero inminente, que todo va en su tránsito de ser y recomienza, pero siempre mismo, el mar:
todo y mientras tanto, dado que pájaro o espuma, dado que cae de cielo en cielo, de país en país, convertido, a veces, en silencio de la piedra, (y ya es bastante), o mujer: y suficiente, el mar: oído en estas horas sin ventana, cierto como el pie bajo su escombro.