Aquel monte arriba va un pastorcillo llorando; de tanto como lloraba el gabán lleva mojado. -Si me muero deste mal, no me entierren en sagrado; fáganlo en un praderío donde non pase ganado; dejen mi cabello fuera, bien peinado, y bien rizado, para que diga quien pase: «Aquí murió el desgraciado» - Por allí pasan tres damas, todas tres pasan llorando. Una dijo: «¡Adiós, mi primo!» Otra dijo: « Adiós, mi hermano!» La más chiquita de todas dijo: «Adiós, mi enamorado!»