La culpa

La culpa

La culpa se levanta al caer de la tarde, la oscuridad la alumbra, el ocaso es su aurora…

Se empieza a oír la sombra desde lejos cuando el cielo está limpio aún sobre los árboles como una pampa verdeazul, intacta, y el silencio recorre los quietos laberintos de arrayanes.

Llegará el sueño: alerta está el insomnio. Antes que caiga la cortina oscura, gritad al menos, hombres, como el pavón metálico que grazna su lamento desgarrado en la rama de la araucaria. Gritad con voces múltiples, piad entre la enredadera, entre las hiedras y rosales trepadores.

Buscad refugio en las glicinas con los gorriones y zorzales porque avanza la onda de la noche y su ausencia de luz, y su implacable huésped de suaves pasos, el peligro…