El daño

El daño

Del cordón umbilical de las preguntas sólo tira hacia afuera lo que quema, una apuesta sostenida, un color remoto y dócil que se fue. Perdimos incluso el rastro de la rabia en mundos insomnes. La noche y la humedad llenaron de polvo tu canto, y ahora acoges el pálido silencio que acerca el eco a lo sagrado. Más allá las palabras se cosen a la voz, las lenguas se visten con alientos que se desvanecen en espejos, pues la imagen del mundo espera aún en la zarza, con un nuevo asombro y un tiempo vacío. De “El sur hacia mí” Igitur, 2001