Todo se dio en el pulso, en un forcejeo celoso, medianoche de agujeros de odio que ahogan tus dedos de alga, niños compitiendo como faros; sin embargo hubiera sido fácil en esta insaciabilidad el verano de la risa, la red tendida ante la ruina, ceñida tela para exorcizar la locura, el dopaje, Todo se dio a medianoche. De “Despedida del sueño de Venus”