Busca y anhela el sosiego… mas… ¿quién le sosegará? Con lo que sueña despierto, dormido vuelve a soñar. Que hoy como ayer, y mañana cual hoy, en su eterno afán, de hallar el bien que ambiciona -cuando sólo encuentra el mal-, siempre a soñar condenado, nunca puede sosegar.