Hora tras hora.

Hora tras hora.

día tras día… Hora tras hora, día tras día, entre el cielo y la tierra que quedan eternos vigías, como torrente que se despeña, pasa la vida.

Devolvedle a la flor su perfume después de marchita; de las ondas que besan la playa y que una tras otra besándola expiran. Recoged los rumores, las quejas, y en planchas de bronce grabad su armonía.

Tiempos que fueron, llantos y risas, negros tormentos, dulces mentiras, ¡ay!, ¿en dónde su rastro dejaron, en dónde, alma mía?