En esa noche Pablo...

En esa noche Pablo…

En esa noche Pablo besó aquel cuerpo muerto muchas veces, acarició sus muslos, los labios deshojados, la ternura del sexo impracticable.

El vientre entumecido, la gangrena incipiente apenas florecida, el algodón del llanto, la breve remembranza de algún lunar dormido para siempre.

Sarcomadekaposi precipita los cuencos enfermizos.

Tramos decrepitud, rescoldos del amor, limaduras de frío. Lámpara que entenebrece, hurgando para siempre en el desván de las heridas.

Las sienes astilladas los párpados hinchados que enloquecen después de la ceguera.

La sutura violácea que entraña el corazón a la deriva -pequeñas incisiones-

La oscura luxación acaecida al final del dolor.

De “Cartografía sin mundo” 1995