Destino

Destino

Matamos lo que amamos. Lo demás no ha estado vivo nunca. Ninguno está tan cerca. A ningún otro hiere un olvido, una ausencia, a veces menos. Matamos lo que amamos. ¡Que cese ya esta asfixia de respirar con un pulmón ajeno! El aire no es bastante para los dos. Y no basta la tierra para los cuerpos juntos y la ración de la esperanza es poca y el dolor no se puede compartir.

El hombre es animal de soledades, ciervo con una flecha en el ijar que huye y se desangra.

¡Ah! pero el odio, su fijeza insomne de pupilas de vidrio; su actitud que es a la vez reposo y amenaza.

El ciervo va a beber y en el agua aparece el reflejo de un tigre. El ciervo bebe el agua y la imagen. Se vuelve

  • antes que lo devoren - ( cómplice, fascinado ) igual a su enemigo.

Damos la vida sólo a lo que odiamos.