Igual que el licor entre las alas del cántaro, pesa entre tus hombros mi corazón; tras tus costillas.
Gozo del río que no pasa, del ramaje en paz, encandecido hoja por hoja, y reparado.
El presente, ingrávido de años idos y por venir, clarea en traje de augurios conquistables.
Licor entre alas navegante, barco dichoso, joya eterna en llameante engarce de olas.