Bota, bota, bella niña...

Bota, bota, bella niña…

Bota, bota, bella niña, ese precioso collar en que brillan los diamantes como el líquido cristal de las perlas del rocío matinal. Del bolsillo de aquel sátiro salió el oro y salió el mal. Bota, bota esa serpiente que te quiere estrangular enrollada en tu garganta hecha de nieve y coral.