En el país de las alegorías...

En el país de las alegorías…

En el país de las Alegorías Salomé siempre danza, ante el tiarado Herodes, eternamente,

Y la cabeza de Juan el Bautista, ante quien tiemblan los leones, cae al hachazo. Sangre llueve.

Pues la rosa sexual al entreabrirse conmueve todo lo que existe, con su efluvio carnal y con su enigma espiritual.