Franca, cristalina...

Franca, cristalina…

Franca, cristalina, alma sororal, entre la neblina de mi dolor y de mi mal! Alma pura, alma franca, alma obscura y tan blanca… Sé conmigo un amigo, sé lo que debes ser, lo que Dios te propuso, la ternura y el huso, con el grano de trigo y la copa de vino, y el arrullo sincero y el trino, a la hora y a tiempo. ¡A la hora del alba y de la tarde, al despertar y del soñar y el beso!

Alma sororal y obscura, con tus cantos de España, que te juntas a mi vida rara, y a mi soñar difuso, y a mi soberbia lira, con tu rueca y tu huso, ante mi bella mentira, ante Verlaine y Hugo, ¡tú que vienes de campos remotos y ocultos!