Francisca, sé suave, es tu dulce deber; sé para mí un ave que fuera una mujer.
Francisca, sé una flor y mi vida perfuma, hecha toda de amor y de dolor y espuma.
Francisca, sé un ungüento como mi pensamiento; Francisca, sé una flor cual mi sutil amor; Francisca, sé mujer, como se debe ser…
Saber amar y sentir y admirar como rezar… y la ciencia del vivir y la virtud de esperar.