Marqués (como el Divino lo eres), te saludo. Es el otoño y vengo de un Versalles doliente. Había mucho frío y erraba vulgar gente. El chorro de agua de Verlaine estaba mudo.
Me quedé pensativo ante un mármol desnudo, cuando vi una paloma que pasó de repente, y por caso de cerebración inconsciente pensé en ti. Toda exégesis en este caso eludo.
Versalles otoñal; una paloma; un lindo mármol; un vulgo errante, municipal y espeso; anteriores lecturas de tus sutiles prosas;
la reciente impresión de tus triunfos… prescindo de más detalles para explicarte por eso cómo, autumnal, te envío este ramo de rosas.