Yo que he estado donde he estado- Yo que he ido donde he ido- Yo que he visto lo que he visto- cómo podría nunca competir otra vez con la terrible vieja Inglaterra, casas a ambos lados de la calle, cercas a los dos lados del camino, en medio el sacerdote y las gentes de buena familia, si nos encontramos, tocan mi sombrero- ¿Yo que he visto lo que he visto?
Yo que he mirado medio mundo levantarse brillante entero con el rocío, que pone un velo de lluvia al sol, y tan pronto como la niebla abre el paso nuestro helio parpadea y parece divertido- tres lados de una plaza de noventa millas, sobre valles tan grandes como un condado- «¿Estáis allí? Estáis allí? ¿Estáis allí?» Y el ritmo ciego entonces de nuestro fuego. ruedo por la grama en la Terratenencia, ¡yo!
Yo que he cabalgado a través de la oscuridad con frecuencia, al final, cuarenta millas, por todo el Rancho Mahollisberg, con las estrellas sólo como guía y sólo la noche como amiga, y las cosas que huyen a mi paso, y cosas que entre la hierba saltan, y el silencio, el resplandor y el tamaño de las alturas, indecibles cielos- estoy llevando algunas cartas casi tanto como a una milla de la posta, y «si no te importa regresa con el cambio» ¡Yo!
Yo que he visto a Barbeton cogido cuando caímos a través de las nubes sobre su cabeza, tiraron los revólveres y huyeron- yo que cruzaba la Colina del Diamante, y Pieters y Springs y Belfast- desde Dundee y todo Vereeniging- yo que aguanté hasta el final (cinco galones relucen en mi pecho)- aprovecho mi domingo en la escuela, con la ayuda del Terrateniente y de su mujer (sin mencionar la criada y la cocinera), entrar y manos arriba y sé todavía trabajar honestamente por mi pan, mi vida en este estado de vida que complacerá a Dios que habrá de llamarme ¡a mí!
Yo que he seguido mi oficio allí donde los Rayos se fabrican; entre las Lluvias y el Sol y la Luna- yo que me he acostado y levantado tres años con el cielo como tejado- que he soportado hambre y sed seis mil millas enteras a pie, con el Vaal y Orange como vaso, el Brandwater Basin era el plato- ¡Oh! difícil es comportarse como ellos quieren (demasiado difícil, y tal vez demasiado pronto), tendré antes que pensarlo ¡yo!
Apareceré y de aquí me iré- viajaré al Sur y me aseguraré si son sólo mis encantos o no que hace pálida en Inglaterra la luz del sol, y estropea en Inglaterra las brisas, algo pequeño se ha perdido, Yo que sé de un sol y de un viento, algunos llanos, detrás una montaña, y algunas tumbas junto a cercas de espino, y un alemán con quien me he pegado fuerte me da un trabajo donde me inclino a mirar en una silla y vivo donde no hay una carretera ni un árbol- sino sólo mi Hacedor y yo, esto -creo- ha de curarme o matarme, por eso creo que allí tendré que ir a verlo. ¡Yo!
Versión de Luis Cremades