1897
Un idiota había que rezaba (igual que tú y yo) a un trapo y a un hueso y a un mechón de pelo (le llamábamos la mujer despreocupada) pero el idiota te llamaba su dama perfecta- (igual que tú y yo)
Oh, los años perdidos. las lágrimas perdidas y el trabajo de nuestra cabeza y mano pertenece a la mujer que no sabía (ahora sabemos que no podía nunca saber) y no comprendíamos.
Un idiota había que sus bienes gastaba (igual que tú y yo) honor, fe, una tentativa segura (y no sólo era eso lo que la señora quería decir) pero un idiota debe seguir su instinto natural (igual que tú y yo)
Oh, el trabajo perdido, los tesoros perdidos y las mejores cosas planeadas pertenecen a la mujer que no sabía por qué (ahora sabemos que no sabía nunca por qué) y no comprendíamos.
El idiota reducido fue a su pellejo idiota (igual que tú y yo) lo que puede ella haber visto que le dejó de lado- (pero no recuerda nadie cuando la dama lo intentó) así algunos de ellos vivieron, la mayoría han muerto (igual que tú y yo)
Y no es la vergüenza ni la culpa que hiere como un tizón al rojo- se llega a saber que ella nunca supo por qué (viendo, al fin, que no pudo nunca saber por qué) y nunca pudimos comprender.
Versión de Luis Cremades