1914-18
A. «Yo era un Tengo». B. «Yo era un “no-tengo”.» (Juntos) «¿Qué habéis dado que no haya dado yo?» * * *
Estábamos juntos desde que la Guerra comenzó. El era mi sirviente -y el mejor de los dos-. * * *
Mataron a mi hijo mientras de alguna broma se reía. Me hubiese gustado saber qué era, pues tal vez pueda servirme el día en que las bromas falten. * * *
A nadie he matado salvo a mi madre. Ella (bendiciendo su asesinato) murió de dolor por mí. * * *
¡No haya tristeza! El Ejército dio libertad a un tímido esclavo: en el que la Libertad encontró fuerza en el cuerpo, el alma y la voluntad: por esa fuerza llegó a probar la Alegría, el Compañerismo y el Amor: por ese Amor a la Muerte partió: y en esa Muerte yace contento. * * *
Cuerpo y Espíritu rendí enteros a los severos instructores -y recibí un alma… Si el hombre mortal puede cambiarme por completo de todo lo que era -¿qué no podrá el Creador hacer? * * *
Este hombre en su propia tierra rezaba no sabemos a qué Poderes. Nosotros le rezamos para pagarle por su bravura en la nuestra. * * *
No podía mirar a la Muerte, cuando fue sabido, a ella los hombres me condujeron, solo y con los ojos vendados. * * *
Mi nombre, mis palabras, de mí me había olvidado. Vinieron mi esposa e hijos -no los conocía-. Morí. Mi Madre después. A su llamada y entre sus pechos lo recordé todo. * * *
Dioses del Nilo, debería este joven fuerte irse -¡Irse!- No conoce el miedo o la vergüenza. * * *
Una tumba cerca de Halfa La arena volada sobre mí se amontona, que no pueda saber nadie donde estoy tendido para que mis hijos se aflijan… Oh alas que baten al alba, devolved del desierto a vuestro joven en vísperas. * * *
I Damos todo lo que ganamos, todo. Nadie se lamenta por nosotros o se nos elogia. Sólo en todas las cosas recuerdan, es el Miedo, no la Muerte, lo que mata. II De pequeñas ciudades en tierras lejanas llegamos, a salvar nuestro honor y un mundo en llamas. En pequeñas ciudades de tierras lejanas dormirnos; y confiamos en el mundo que ganamos para que tú la mantengas. * * *
La Muerte desde el principio me favorecía, sabiendo bien que no podría aguantar esperarla día tras día. Abandonó mis superiores y vino silbando por los campos, y, después de asegurarse bien, «A su final llega tu línea», dijo, «pero he salvado, por lo menos, su nombre». * * *
En la primera hora de mi día primero en la trinchera del frente caí. (Niños que juegan sobre cajas se levantan para verlo bien.) * * *
Riendo a través de las nubes, todavía sus dientes de leche sin caer, ciudades y hombres con violencia golpeó desde lo alto. Sus muertes salvó, ha vuelto al juego de los niños, con cosas de niños ahora abandonadas. * * *
Era de espíritu delicado. Por mis necesidades me aparté desdeñando los comunes oficios. Fui visto desde lejos y fui muerto… ¿Cómo entiende esto la alegría? Dejad que sea cada hombre juzgado por sus acciones. He pagado el precio por vivir conmigo en los términos que yo he querido. * * *
Prometeo trajo el fuego al hombre. Este trajo el agua. Los Dioses están celosos -ahora, como entonces-, y no dan tregua. * * *
Descreída la mirada que sostengo: ahora no tengo nada que guardar . Fui asesinado porque dormía: ahora muerto duermo. Que nadie me reproche de nuevo, lo que quiera que mire está sin guardar- duermo porque estoy muerto. Porque dormí me mataron. * * *
Si alguien en el taller nos llora, decid que estamos muertos porque el turno guardó fiesta. * * *
Si alguien pregunta por qué hemos muerto, decidles, porque nuestros padres mintieron. * * *
No podía comprender: no me atrevía a robar: Mentí por tanto para complacer a la multitud. Ahora mis mentiras se han descubierto todas y debo enfrentarme a los hombres que maté. ¿Qué cuento podrá servirme aquí, en medio de mis jóvenes enfurecidos, defraudados? * * *
Si había reclamado ante Vuestra Puerta Vida sobre la Tierra, y, escondido entre las almas que esperan, fui arrojado de repente al nacimiento- incluso entonces, entonces incluso, con trampas y cepos en mi camino esparcidos, Señor, me he burlado de Vuestros atentos cuidados antes de unirme a la Muerte. ¿Pero ahora? …Bajo Vuestra Mano estaba antes aún de que los planetas se formaran. Y ahora -aunque los planetas pasen-, permanezco en donde sé de Vuestra vergüenza. * * *
Cada día, aunque ningún oído atendiese, mis oraciones surgían. Cada día, aunque ningún fuego descendiese, hice el sacrificio. Aunque no se desvaneciera en mí la oscuridad, aunque no enfrentase menores fuerzas, aunque no concediesen los Dioses regalo alguno, a pesar de todo, a pesar de todo, serví a los Dioses. * * *
Desde el viento frío del Norte con barco y compañeros descendió, en busca de los huevos de la muerte depositados en cascarones invisibles. Encontraron muchos que tomaron en su viaje y llevaron adelante. La pesquería de repente fue pasto de las llamas y un suspiro clamoroso llegaba alojo de las gaviotas hambrientas. * * *
En la Niebla y el Destino ningún hechizo se encuentra que ilumine o enmiende. Yo, corriendo hacia mi novia, fui ahogado- cortado por mi mejor amigo. * * *
Un pastor era para los idiotas, sin motivo audaces o miedosos. No soportaban someterse a mis órdenes. Todavía escaparon. Por mí que permanecí. * * *
Sin cabeza, me falta el pie y la mano, horrible llego a la tierra. Ruego a todos los hijos de mujer que sepan que yo fui madre una vez. * * *
Uno me utilizó sanguinario: otro me espiaba rota -por esto un centenar murieron. Así entre las huestes salvajes fue aprendido cuánto vale el favor de una mujer libremente nacida. * * *
Mil días les he mirado empujados hacia la noche y arrastrados lentamente como tortugas. Ahora yo, también, les sigo. Es la fiebre, y no la lucha- -el tiempo, no la batalla-, lo que mata. * * *
No me llames falso, amada, si, desde vuestro apenas conocido pecho hace tan poco tiempo apartado, en otros brazos descanso.
Por esta novia más anciana, a quien fríamente abrazo, constantemente a mi lado estaba antes aún de reconocer sus rasgos.
Nuestro matrimonio, a menudo fijado- por un milagro se demoraba- finalmente es consumado, y ya no puede ser deshecho.
Vive, pues, que la Vida ha de sanarte, casi, de la Memoria, y déjanos perdurar su inmortalidad. * * *
Ah, podrían no haber existido nunca barcos veloces, por entonces no los habíamos encontrado, entre estas ásperas rocas del Egeo, esta pequeña virgen ahogada, a quien no desposa nadie, no habrá niño que la llore sino los hombres que en el dolor ha criado y -ciertos barcos por cuyo retorno los nativos miran en vano. * * *
En una lápida conmemorativa en la Iglesia de la Santísima Trinidad, Stratford-on-A von.
Una vez fingimos para deleite vuestro, alegría y tristeza de los hombres: pero nuestro día ha pasado. Rogamos sus disculptas dondequiera que en un momento hayamos caído- viendo que vuestros servidores hemos sido hasta este fin. * * *
En un panel en el recibidor del Instituto de Periodistas
Hemos servido a nuestro tiempo. Versión de Luis Cremades