A ella

A ella

Semejas esculpida en el más fino hielo de cumbre sonrojado al beso del sol, y tienes ánimo travieso, y eres embriagadora como el vino.

Y mientras: no imitaste al peregrino que cruza un monte de penoso acceso, y párase a escuchar con embeleso un pájaro que canta en el camino.

Obrando tú como rapaz avieso, correspondiste con la trampa del trino, por ver mi pluma y torturarme preso.

No así al viandante que se vuelve a un pino y párase a escuchar con embeleso un pájaro que canta en el camino.