¿Detenerme? ¿Cejar? ¡Vana congoja! La cabeza no manda al corazón. Prohibe al aquilón que alce la hoja, no a la hoja que ceda al aquilón!
¡Cuando el torrente por los campos halla de pronto un dique que le dice: atrás, podrá saltar o desquiciar la valla pero pararse o recular… jamás!
¿Por qué te adoro y a tus pies me arrastro? ¿Por qué se obstinan en volverse así la aguja al norte, el heliotropo al astro, la llama al cielo y mi esperanza a ti?