A una dama

A una dama

Bailas por antojo que al mancebo engríe; y “escotada” luces dos hechizos fuera, y en el rubio monte de tu cabellera una flor de grana bruscamente ríe.

¡Pasas, huyes, tornas y el placer deslíe fósforo combusto que te pinta ojera, y tu maridazo mira errar la hoguera y nada barrunta que le contraríe!

¡Y en el rubio monte de tu cabellera una flor de grana bruscamente ríe!