Dedicatoria

Dedicatoria

Cuanto en mí vierte luz y armonía ha nacido a tus besos de miel; yo soy bardo y tribuno, alma mía, porque tú eres aliento y laurel.

Si he lanzado una piedra a los cielos, si fui cruel, no me guardes rencor; confesando que ha sido por celos, harto digo que fue por amor.

No te aflijas si el nauta suspira tanto nombre en las noches del mar; si son muchos los astros que mira, uno solo es la Estrella Polar.

La esperanza, luchando y venciendo, me promete sin par galardón; ¡a ti vaya, sangrando y gimiendo, este libro, que es un corazón! Cuanto en mí vierte luz y armonía ha nacido a tus besos de miel; yo soy bardo y tribuno, alma mía, porque tú eres aliento y laurel.