Infeliz el cónyuge, ¡ay del que se fíe de joven hermosa, dulce y hechicera en brazos de un mozo que apriete y porfíe! Ella dulcemente mueve la cadera, y él no mira cosa que la contraríe, y en los pardos bucles de la cabellera una flor de fuego bruscamente ríe. Y la esposa baila con los senos fuera y él no mira cosa que la contraríe, y en los pardos bucles de la cabellera una flor de fuego bruscamente ríe.