La canción del paje

La canción del paje

Tan abierta de brazos como de piernas, tocas el arpa y ludes madera y oro. Dejo al mueble la plaza por el decoro y contemplo caricias a hurgarme tiernas.

A tu ardor me figuras y subalternas en la intención del alma que bien exploro, y en el roce del cuerpo con el sonoro y opulento artefacto que mal gobiernas.

Y tanto me convidas, que ya me infiernas; y refrenado y mudo finjo que ignoro, para que si hay ultraje no lo disciernas.

Por fiel a un noble amigo pierdo un tesoro… Tan abierta de brazos como de piernas, tocas el arpa y ludes madera y oro.