A la orilla del mar. Tenía una casa, mi sueño, a la orilla del mar
Altas proa. Por libres caminos de agua, la esbelta barca que yo guiaba.
Conocían los ojos el reposo y el orden de una pequeña patria.
Necesito contarte qué miedo da la lluvia en los cristales. Hoy cae sobre mi casa la noche oscura.
Las rocas negras me atraen al naufragio. Prisionero del cántico, mi esfuerzo inútil, ¿quién me guía hacia el alba?
Junto a la mar tenía una casa, mi sueño.
Versión de José Corredor Matheos