Pontos

Pontos

En el fondo de los ojos tranquilos del mar he visto el sueño caído, roto, del templo de un dios antiguo. ¡Ay, frío- mármol del tiempo, mi vida que pierdo contra el hielo de las palabras! Sobre la roca desnuda de la muerte, sólo puedo ya lamentar la alta columna de este dolor, un áspero, solitario grito sin canto, sin recuerdo del canto, mientras a la luz del día se llevan las negras alas del ventisquero por las cárceles del cielo, y me reflejan, invitándome a partir, por un serenísimo y profundo camino, los tranquilos ojos del mar. Versión de José Batlló