Afrodita Venus, la de los senos adorados que nutren de vigor savias y rosas; la que al mirar derrama mariposas y al sonreír florecen los collados;
la que en almas y cuerpos congelados fecunda vierte llamas generosas, de Eros a las caricias amorosas ostenta sus ropajes cincelados.
Ella es la fuerza viva, el soplo ardiente de cuanto sueña y goza, piensa y siente; de cuanto canta y ríe, vibra y ama.
En el niño es candor, eco en la risa; en el agua canción, beso en la brisa, ascua en corazón, flor en la rama.