Tal vez soy un niño: los muertos le causan pavura. Sin embargo, a la muerte le clama soltarlo de toda criatura -niño, árbol, bestezuela- de tantas cosas en que pulsan corazones roídos de tristeza.
Es que no tiene ya qué dar y las calles oscuras están, y no encuentra, Señor, ser alguno que logre, a tu vera, ponerlo a sollozar.
Versión de Carlos López Narváez