Al borde del tajo se retuerce un pino suspenso: curvado cual una ballesta, parece escrutar el abismo.
Las aves nocturnas lo tienen de asilo; y en horas profundas, alas que se abaten conturban el aire dormido.
Corazón en sombra: suspenso tu nido de una voz remota, te pasas lo noche en atisbo. Versión de Carlos López Narváez