La sombra de este tilo, mi cárcel

La sombra de este tilo, mi cárcel

A Charles Lamb, de la Casa de la India, Londres

Ya se han ido y aquí debo quedarme, a la sombra del tilo que es mi cárcel. Afectos y bellezas he perdido que serán intensos recuerdos cuando la edad ciegue mis ojos. Mientras tanto mis amigos, que acaso nunca encuentre de nuevo por los campos y colinas, se pasean alegres, tal vez llegan a ese valle boscoso, estrecho y hondo del que yo les hablé y que sólo alcanza el sol del mediodía; o a ese tronco que se arquea entre rocas como un puente y ampara al fresno sin ramas y oscuro cuyas escasas hojas amarillas no agita la tormenta pero airea la cascada. Y allí contemplarán mis amigos el verde de las hierbas desgarbadas -¡fantástico lugar!- que se comban y lloran bajo el borde de esa arcilla morada.

Ya aparecen bajo el cielo abierto y de nuevo ven la ondeada y magnífica extensión de campos y colinas, y el mar quizá con un navío cuyas velas alegran el azul entre dos islas de penumbra violácea. ¡Y caminan alegres todos, pero tal vez más mi bienaventurado Charles !Pues muchos años has anhelado la naturaleza, recluso en la ciudad, sobrellevando con alma triste y paciente el dolor, el mal y la calamidad (…) Versión de Gabriel Insuasti