La pobreza es el camino el mismo por donde vino nuestro Emperador al suelo, hijos del Carmelo.
Caminemos, caminemos, Caminemos para el cielo Hijos del Carmelo Caminemos caminemos para el cielo
No dejar de nos amar nuestro Dios y nos llamar, sigámosle sin recelo, hijos del Carmelo.
Vámonos a enriquecer a donde nunca ha de haber pobreza ni desconsuelo, hijos del Carmelo.
Hermanos, si así lo hacemos los contrarios venceremos y a la fin descansaremos con el que hizo tierra y cielo, hijos del Carmelo.