Tú, esperando mi sombra

Tú, esperando mi sombra

Ahora que oyes tu sangre me has oído. Ahora que te has quedado dueño del universo, la más desamparada criatura del tiempo.

Ahora que te has quedado solo y solo. En este instante puro para mirar la muerte puede mi sombra amiga reconquistar tu frente.

¿Has buscado en el agua mi sonrisa? ¿Te has inclinado a veces para tocar la tierra donde el musgo defiende las flores más pequeñas?

¿Has mirado la nube sin descanso ? ¿Has tomado del viento las semillas secretas? ¿Has tocado las locas manos de la tormenta?

¿No me has reconocido? Óyeme ahora: mira en tu soledad una abeja dormida, que elabora en el sueño su miel sin alegría.