Sibila

Sibila

Mi lengua se movía, una relajante bisagra ondulante. Le dije a ella, «¿qué será de nosotros?» Y como agua olvidada en un pozo puede agitarse tras una explosión bajo la mañana

o una fractura recorre un tejado, empezó a hablar. «Pienso que nuestra forma misma deberá cambiar. Perros en un asedio. Recaídas de saurios. Hormigas.

A menos que el perdón encuentre voz y nervio, a menos que los árboles sangrantes y con casco puedan ser verdes y dar brotes como el puño de un niño y el pútrido magma incube

ninfas brillantes… Mi gente piensa en el dinero pero habla del tiempo. Los pozos petróleo calman su futuro como simples temas de adquisición. El silencio se vuelve bajío con el sonar de ecos que lanzan las traineras.

La tierra a la que aplicábamos nuestro oído durante tanto tiempo está despellejada o muy callosa, y sus entrañas tentadas por un augurio impío.

Nuestra isla está llena de ruidos nada confortantes.

De “Trabajo de campo” 1979 Versión de Vicente Forés y Jenaro Talens