Caminando contigo y otra dama por un parque boscoso, la susurrante hierba corría sus dedos a través de nuestro silencio sospechoso y los árboles se abrían hacia un sombreado claro e inesperado donde nos sentamos. Creo que el candor de la luz nos desalentó. Hablamos sobre deseo y ser celoso, nuestra conversación una simple bata suelta o un mantel de pic-nic blanco desplegado como un libro de modales en el desierto. «Muéstrame,» dije a nuestra compañera, «lo que tanto he deseado, tu estrella malva del pecho.» Y ella consintió. Oh ni estos versos ni mi prudencia, amor, pueden curar la herida de tus ojos. De “Trabajo de campo” 1979 Versión de Vicente Forés y Jenaro Talens