Estancia de lo eterno

Estancia de lo eterno

Amor de ti mi alma desdoblada jadeando tu presencia a hez de hombres, angustia de tu rostro la ganaba en rara geometría y rudos cobres.

Polvo cansado por mi sien pasaba -fechas, palomas, universos, nombres- y el terrestre cuidado iluminaba clima a tu reino en soledades pobres.

Amor de ti era sollozo ardiente mordiendo el fruto de mi triste tarde. Ahora te sello: ¡Oh huésped diferente!

Tu lluvia me desciende olor temprano, tierno misterio entre mis venas arde y es ya tu sombra el único verano.