Aunque ungiste el umbral y ensalivaste...

Aunque ungiste el umbral y ensalivaste…

Aunque ungiste el umbral y ensalivaste no pudo penetrar, lamida y suave, ni siquiera calar tan vasta nave, por su volumen como por su lastre.

Burlada mi cautela y en contraste -linimentos, pudores ni cuidados- con exiguos anales olvidados de golpe y sin aviso te adentraste.

Nunca más tolerancia ni acogida hallará en mí tan solapada inerte que a placeres antípodas convida

y en rigores simétricos se invierte: muerte que forma parte de la vida. Vida que forma parte de la muerte.