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No hay silencio sino cuando el Otro habla (Blanco no: colores que se escapan por los bordes). Ahora que el poema está escrito. La página vacía.
La pared cruje. Grieta en lo blanco. Allá va, desunido, el cuarto. Detrás del tragaluz un rostro, otro, mirándose, mirándonos.
Un cubo despegado. Pegada la oreja a la pared. Oye. Algo va a romperse. Algo crece. Lo que en el muro hierve.
El sueño no: la pérdida. El blanco roedor, que ciega. Pierdo pie. Todo es compuerta. Mira: el muro sangra.
Abierta, no, entrejunta. Esa ranura mira. Detrás de lo blanco, blanco. Ahora el silencio. Las paredes se cuartean. El cuarto desmoronado, navega. Y ese brillo. La puerta transparente.
La raya negra y el battello, el monte siamo tutti, el barco blanco sobre el agua blanca y la fijeza de los pájaros sobre la Salute. Pase, il fait beau del otro lado del otro lado, digo, del río. Estamos todos.